Por Procure Latam
02 de Enero, 2026
La obsesión por la velocidad instantánea fractura la resiliencia de las cadenas de suministro modernas. Las organizaciones priorizan la rapidez de entrega sobre la eficiencia operativa —impulsadas por expectativas de consumo insostenibles— y generan una fragilidad sistémica alarmante. De acuerdo a Supply Chain 360, esta aceleración forzada elimina los márgenes de maniobra necesarios para gestionar interrupciones y aumenta la probabilidad de errores críticos en la logística.
La búsqueda de tiempos de entrega cada vez más cortos erosiona la rentabilidad y la calidad del servicio. Los costos asociados al transporte urgente y la gestión de excepciones se disparan cuando la velocidad se convierte en el único KPI relevante. La falta de consolidación de carga y la presión sobre los equipos operativos resultan en una pérdida de visibilidad y en un aumento significativo de la huella de carbono.
La confiabilidad y la consistencia emergen como los verdaderos motores de una cadena de suministro robusta. Los líderes del sector reorientan sus estrategias hacia la previsibilidad —en lugar de la mera inmediatez— para construir confianza sólida con sus socios comerciales. Una planificación sincronizada permite anticipar riesgos y garantiza un flujo de valor sostenible que resiste la volatilidad del mercado global.
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