De acuerdo a Portafolio, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que existen negociaciones activas sobre el futuro de los aranceles a Colombia. “En eso estamos trabajando”, dijo, sin confirmar que las medidas se levanten. La declaración siguió a su encuentro con el presidente Abelardo De La Espriella en Barranquilla, el martes 8 de septiembre, donde ambos gobiernos abordaron temas económicos y de seguridad. De La Espriella ya había pedido a Trump suspender la medida tras el terremoto de agosto. El canciller Omar Bula sostuvo que la reunión marca una nueva etapa en la relación bilateral.
Rubio explicó que el proceso tiene un componente legal y que no apunta solo a Colombia. “Obviamente, eso es parte de un proceso legal. No es aplicado específicamente a Colombia; a todos los países del mundo”, señaló. La situación cambió después de que la Corte Suprema de Estados Unidos tumbara el sistema arancelario de Donald Trump, lo que obligó a la administración a iniciar un nuevo proceso. “Hay negociaciones activas andando en este momento y esperamos que vamos a tener un resultado muy positivo para Estados Unidos y para Colombia también”, agregó.
Los aranceles a Colombia son de 12,5% y rigen desde el 24 de julio, tras una investigación de la USTR bajo la Sección 301 por falta de controles contra el trabajo forzoso. Según Analdex, afectan exportaciones por US$ 3.450,2 millones —el 23,2% de lo enviado a Estados Unidos en 2025—, exponen a 2.085 empresas y suman un sobrecosto de US$ 80 millones anuales.
Los sectores más golpeados son flores y follajes, con US$ 1.899,8 millones, derivados de aluminio, con US$ 641,7 millones, y transformadores eléctricos, con US$ 309,6 millones. Les siguen confecciones, textiles, cuero, plásticos, cosméticos, chocolatería y aceite de palma. El café, el petróleo, el oro, el banano, el aguacate y el cacao en grano quedan exentos.
¿Por qué le importa a un líder de Procurement?
Los aranceles a Colombia encarecen 12,5% insumos como flores, confecciones, perfiles de aluminio y transformadores eléctricos, y dejan al país 2,5 puntos por sobre Ecuador, México y Centroamérica. Para un líder de compras, revisar la clasificación arancelaria de cada producto y comparar el costo puesto en destino contra orígenes alternativos deja de ser un ejercicio opcional y se convierte en una necesidad operativa. Quien llegue preparado —con partidas HTSUS verificadas, proveedores de respaldo en países con arancel de 10% y cláusulas de reajuste negociadas— tendrá una ventaja real sobre quienes absorban el sobrecosto mientras la negociación avanza.
Si quieres leer la noticia de Portafolio completa, puedes revisarla aquí.