Tecnología sí, resultados no: El verdadero desafío de Procurement en Chile

Tecnología sí, resultados no: El verdadero desafío de Procurement en Chile

Felipe Santelices Por Felipe Santelices

17 de Agosto, 2026

La inteligencia artificial, la automatización y las plataformas digitales están transformando todas las áreas de las organizaciones. Procurement no es la excepción. Hoy, las compañías cuentan con más herramientas tecnológicas que nunca para gestionar sus compras, analizar datos y optimizar la relación con proveedores. Sin embargo, una pregunta incómoda comienza a surgir con fuerza: si existe tanta tecnología disponible, ¿por qué muchas empresas siguen sin capturar todo el valor que prometía la transformación digital? 

La respuesta no está necesariamente en la tecnología. De hecho, las organizaciones que lideran en Procurement a nivel mundial no se diferencian por tener acceso a herramientas distintas, sino por la forma en que estructuran y operan los procesos que rodean esas herramientas. El reciente CPO Survey Global de Deloitte muestra que las organizaciones catalogadas como “Digital Masters” obtienen un retorno sobre la inversión en inteligencia artificial generativa dos veces superior al resto de las empresas, aun contando con tecnologías similares. La diferencia radica en la ejecución. 

Esta realidad es particularmente relevante para Chile. En los últimos años, muchas compañías han acelerado inversiones en digitalización, especialmente impulsadas por la necesidad de aumentar productividad, controlar costos y responder a un entorno económico más exigente. Sin embargo, en múltiples organizaciones observamos que la conversación sigue concentrada en qué herramienta implementar, cuando la discusión estratégica debería centrarse en cómo generar valor a partir de ella.

El problema es que la transformación digital suele abordarse como un proyecto tecnológico y no como un rediseño operativo. Se automatizan procesos, se incorporan dashboards, se implementan soluciones de inteligencia artificial, pero las estructuras organizacionales, los indicadores de desempeño y las responsabilidades permanecen prácticamente intactos. El resultado es predecible: se gana eficiencia marginal, pero no necesariamente impacto en el negocio. 

Chile enfrenta además desafíos particulares. La volatilidad económica internacional, las presiones inflacionarias, la necesidad de fortalecer cadenas de suministro resilientes y la creciente exigencia en sostenibilidad obligan a las áreas de Procurement a asumir un rol mucho más estratégico. Ya no basta con negociar precios. Hoy se requiere gestionar riesgos, asegurar continuidad operacional, impulsar innovación junto a proveedores y generar ventajas competitivas que impacten directamente en los resultados de la empresa.

En este contexto, uno de los principales obstáculos es la sobrecarga operativa. Incluso entre las organizaciones más avanzadas del mundo, dos tercios del tiempo de los equipos de Procurement siguen destinándose a actividades no estratégicas. Es una paradoja: mientras la tecnología avanza a gran velocidad, el talento continúa consumido por tareas transaccionales que limitan su capacidad de influir en las decisiones más relevantes del negocio. 

Los líderes que están logrando mejores resultados parecen compartir tres decisiones fundamentales. Primero, definen con claridad qué deben hacer las personas y qué debe hacer la tecnología. Segundo, miden el retorno de la operación y no únicamente el retorno de la inversión tecnológica. Y tercero, separan la gestión transaccional de la gestión estratégica, permitiendo que sus equipos concentren esfuerzos en actividades de alto impacto para la organización. 

La implicancia para Chile es clara. El próximo salto de productividad no provendrá únicamente de incorporar más tecnología. Provendrá de la capacidad de rediseñar el modelo operativo de Procurement para que los equipos puedan dedicar menos tiempo a procesos administrativos y más tiempo a decisiones que generen valor económico, mitiguen riesgos y fortalezcan la competitividad de las organizaciones.

La verdadera pregunta para los directorios y equipos ejecutivos no es qué nueva plataforma comprar durante los próximos años. La pregunta es si la función de Procurement está diseñada para capturar el valor que esa tecnología ya puede habilitar. Porque la tecnología se está democratizando rápidamente. Lo que seguirá diferenciando a las organizaciones líderes será la capacidad de transformar información en decisiones y decisiones en resultados.

En un escenario donde la productividad se ha convertido en una prioridad nacional y empresarial, Procurement tiene la oportunidad de dejar de ser visto como una función de soporte para convertirse en una palanca estratégica de crecimiento. La tecnología ya está disponible. El desafío ahora es operacionalizarla correctamente.

 

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