Más allá del ahorro: ¿cómo medir lo que realmente mantiene al negocio operando?

Más allá del ahorro: ¿cómo medir lo que realmente mantiene al negocio operando?

Jose Ángel González Por Jose Ángel González

21 de Agosto, 2026

En Procurement se suele hablar comúnmente de savings, cost avoidance y porcentaje de ahorro. Tanto por parte de los compradores como también de la alta dirección que espera esos resultados. Sin embargo, no siempre existe claridad sobre qué otros indicadores deberíamos estar mirando para proteger no solo el precio, sino la continuidad del negocio. ¿Te ha pasado esto en tu organización?

Medir únicamente el ahorro puede marcar la diferencia entre un área de compras que “cumple su número” y otra que, sin darse cuenta, deja expuesta a la operación ante una disrupción que ningún ahorro alcanza a compensar.

En este artículo revisaremos, desde la mirada del Indirect Procurement, qué nuevos KPIs deberíamos incorporar para la próxima década, cómo se calculan y en qué casos hay que tener cautela, con el objetivo de ampliar el enfoque del área más allá del costo.

Más que agregar indicadores por moda, el objetivo es entender qué necesitamos proteger en cada categoría además del precio. La siguiente tabla sirve como una guía práctica para elegir los KPIs de resiliencia adecuados:

Item ¿Qué necesito responder? KPI
1 ¿Qué tan dependiente soy de un solo proveedor? % de gasto diversificado
2 Si mi proveedor crítico falla, ¿tengo con quién continuar? Cobertura de proveedores alternos
3 ¿Mis proveedores críticos están preparados para una disrupción? % de proveedores con plan de continuidad
4 Si algo se interrumpe, ¿en cuánto tiempo vuelvo a operar? Tiempo de recuperación (RTO)
5 ¿Qué tan sano está mi portafolio de proveedores? Índice de riesgo promedio
6 ¿Estoy reaccionando o anticipando los problemas? Alertas resueltas antes del impacto

 

Elegir correctamente qué medir constituye la base de un Procurement resiliente. En otras palabras, “el valor del área depende cada vez menos de cuánto negociamos y mucho más de cuánto protegemos la continuidad del negocio con decisiones basadas en datos”. Esto implica involucrar desde el inicio a las áreas usuarias, técnicas, de riesgos y cuando aplique a compliance, para construir en conjunto un mapa de proveedores críticos con reglas y umbrales claros para todos.

Aspectos como la criticidad de cada categoría, los umbrales de concentración de gasto, los planes de contingencia, las fechas de revisión de riesgos y las condiciones de un proveedor alterno validado; deben definirse de manera transparente desde el principio, y no en medio de la crisis.

En mi experiencia

Me ha tocado ver que uno de los indicadores más subestimados dentro del Indirect Procurement es el de proveedores con plan de continuidad. Con frecuencia existe la presión por adjudicar directamente al mejor precio, impulsada por la necesidad de cerrar la licitación y mostrar el ahorro lo antes posible. Sin embargo, esa aparente rapidez suele traducirse en operaciones expuestas, expedición de emergencia y decisiones tomadas bajo presión, además de supuestos que no siempre han sido validados como: ¿realmente conocemos la salud financiera de nuestro proveedor?, ¿tiene respaldo si su único centro de servicio queda fuera?, ¿contamos con un plan B validado o solo con un nombre en una lista?

El seguimiento de la continuidad brinda precisamente ese espacio para conocer la exposición real del negocio y, además, permite anticipar el riesgo antes de que golpee la operación. Aspectos como la concentración de gasto, la dependencia tecnológica, la cobertura geográfica, las certificaciones, la estabilidad financiera o el nivel de redundancia pueden monitorearse de forma permanente. Y aquí la Inteligencia Artificial cambia el juego: ya no se trata de tableros que muestran lo que pasó, sino de sistemas que cruzan noticias, cumplimiento de niveles de servicio, indicadores financieros y desempeño histórico para detectar el problema mientras todavía es manejable.

Se tiene la creencia falsa de que medir resiliencia “va a burocratizar el proceso”. Por el contrario, es la base para que cada decisión de compra sea más sólida, objetiva y sostenible en el tiempo. No es casualidad que las áreas de compras más maduras registren márgenes EBITDA varios puntos por encima de sus pares, ni que hoy solo el 18% de las organizaciones mida formalmente el riesgo de sus proveedores tier-1 pese a que el 97% ya los considera parte de la empresa extendida.

En Procurement solemos dedicar mucho tiempo a negociar precios. Sin embargo, las mejores decisiones de la próxima década no se medirán solo por cuánto ahorramos, sino por cuánto logramos mantener al negocio operando. El precio seguirá importando; la continuidad será nuestra verdadera ventaja competitiva. Y lo que no medimos, no lo protegemos.

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