Por Daniel Moreno C.
08 de Junio, 2026
El de este año será un mundial atípico: Tres países y un continente entero (Norteamérica) como sede, conflictos geopolíticos que condicionan la participación de países como Irán (que todavía tuvieron problemas con los visados), 48 selecciones participantes (la mayor cantidad de la historia), Shows megalómanos para el partido inaugural y la final de la copa. Será por lejos el Mundial más grande de la historia.
Las reacciones de los fanáticos han sido diversas. Algunos celebran la presencia de más selecciones y la posibilidad de ver a debutantes como Curazao y Gales, mientras otros cuestionan las delgadas capas de césped instaladas sobre superficies de hormigón en varios estadios de Estados Unidos, los altos precios de las entradas o las galerías temporales que se han levantado para aumentar la capacidad. Sin embargo, hay algo que está ocurriendo en paralelo: hay una obsesión epidémica por completar el álbum del mundial.
En Chile, más de 8000 personas participaron del cambiatón en el estadio Bicentenario de la Florida, y miles más en ciudades como Concepción, Viña del Mar y Arica. México no se queda atrás, ya que Panini anunció un intento oficial para romper el récord mundial mediante un intercambio simultáneo que se realizará el 12 de julio en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. El objetivo: superar la marca vigente de 1.447 participantes lograda en Brasil durante 2022.
El récord parece bajo y probablemente ya fue superado varias veces sin validación oficial. De hecho, Panini aseguró haber reunido en el 2014 a más de 32 mil personas en un intercambio masivo realizado en el Estadio Azteca. En Chile, los números recientes también invitan a pensar que tendremos un nuevo cómputo. ¿Qué país lo logrará registrar primero?
Este será el álbum más difícil de completar de la historia. Por una parte, esta edición cuenta con 980 láminas que se pueden adquirir comprando sobres de 7 láminas cada uno. El precio de cada sobre ronda en torno al dólar en cada país, por lo que si ya uno tuviera la mejor suerte del mundo tendría que gastar alrededor de 150 dólares para completarlo, pero debido al juego de la probabilidad esto es imposible.
El reputado diario El Comercio de Perú estima que un fanático de ese país podría gastar entre 3360 y 4200 soles, alrededor de 1000 dólares o cuatro sueldos mínimos de ese país en completarlo, principalmente en tiendas de reventa específicas o en intercambios con otros coleccionistas.
Por otro lado, algunas láminas especiales ya se han convertido en objetos de culto. En Colombia, por ejemplo, versiones especiales de Luis Díaz, la estrella del Bayern Múnich han llegado a ofrecerse por sobre 770.000 pesos colombianos o alrededor de 200 dólares la lámina,un fenómeno gatillado por la escasez programada por Panini. Según usuarios especializados en redes sociales, estas láminas aparecen, en promedio, solo una vez cada 100 sobres.
Tampoco ayuda que esta edición tenga un valor emocional adicional: es el último mundial de muchas figuras como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, jugadores que participan ininterrumpidamente desde Alemania 2006. También es el fin de una era para Panini, ya que la FIFA confirmó que el 2030 será la última vez que la empresa produzca el álbum oficial de la Copa del Mundo, ya que la licencia pasará a manos de la estadounidense Fanatics y Topps.
Quedan días para que la inauguración en el Estadio Azteca recién dé el puntapié inicial con artistas, shows y una producción que promete ser histórica. La final incluso tendrá un espectáculo musical al estilo Super Bowl.
Este mundial también contará con una serie de innovaciones: el uso de avatares 3D de cada jugador para los fuera de juego, un balón inteligente que registra datos 500 veces por segundo, el nuevo VAR 3D y plataformas de análisis táctico basadas en IA.
A pesar de todo esto, no deja de sorprender que una de las tendencias de la Copa del Mundo sea una tradición de décadas: comprar un álbum de papel, pegar láminas y hacer del intercambio con amigos y compañeros un punto de encuentro.