Túneles submarinos: la nueva obsesión de la ingeniería de unir continentes bajo el mar

Túneles submarinos: la nueva obsesión de la ingeniería de unir continentes bajo el mar

Daniel Moreno C. Por Daniel Moreno C.

13 de Julio, 2026

Existe una compulsión que nos empuja a intentar dominar a la naturaleza como seres humanos, es una declaración de intenciones, un destino manifiesto que nos mueve a dictar nuestros términos a esta. 

Suena poético, pero es algo que calza perfectamente con una nueva obsesión que ha dominado a la ingeniería moderna: construir túneles submarinos para ampliar aún más nuestra libertad de movimiento y que esta no se detenga ante un estrecho, un fiordo y ni siquiera ante un mar interior. ¿Qué túneles se están construyendo actualmente? ¿Cómo es posible concretar proyectos de titánica magnitud?

Noruega ya terminó con la utopía

Quizás no lo sabían, pero el ejemplo más avanzado de esa ambición está ocurriendo ahora mismo en la costa oeste de Noruega, donde desde 2015 se construye el túnel Rogfast, que al completarse será el túnel submarino para carreteras más largo y profundo del mundo: 27 kilómetros de longitud y una profundidad máxima de 392 metros bajo el nivel del mar. Para ponerlo en contexto, el famoso Eurotúnel que conecta Francia con el Reino Unido bajo el Canal de la Mancha llega a 75 metros de profundidad. Una gran diferencia.

Los noruegos no usan tuneladoras convencionales para esto. Su método preferido es la perforación y voladura: cada explosión añade entre cinco y seis metros al túnel y, según John Olaf Østerhus, subdirector del proyecto en Implenia, “esta es la explosión continua más larga en el mar. Nunca se había hecho antes. No hay ningún libro que explique cómo lo hacemos.” 

Cuando el Rogfast esté terminado, en 2033 si todo va según lo previsto, el trayecto entre las ciudades de Stavanger y Bergen bajará de cinco horas a cuarenta minutos, gracias a un túnel tendrá cuatro carriles y dos rotondas submarinas a 220 metros de profundidad. Estaríamos hablando de las rotondas más bizarras jamás concebidas, ni en una película de Rápidos y Furiosos.

Unidas por legos de hormigón

A menor escala pero con una ingeniería igualmente fascinante, en el fondo del mar Báltico se está armando lo que su propio director ejecutivo describe sin exageración como “el proyecto más grande de la historia de la región”. El túnel de Fehmarnbelt, de 18 kilómetros, conectará la isla danesa de Lolland con la costa alemana de Puttgarten, reduciendo el trayecto en ferry de 45 minutos a 7 minutos en tren, y el viaje entre Copenhague y Hamburgo de cinco horas a dos y media. 

Su método de construcción es tan singular como su escala: en lugar de perforar el lecho marino, se están fabricando en tierra 90 elementos de hormigón de 217 metros de largo y 73.000 toneladas cada uno, que luego serán remolcados, sumergidos 40 metros y conectados entre sí con una precisión de 15 milímetros guiada por GPS, como piezas de Lego en el fondo del mar. El presupuesto ronda los 8.100 millones de dólares y la inauguración está prevista para 2029, aunque llegar hasta aquí tomó más de lo esperado: grupos ambientalistas alemanes bloquearon el proyecto durante años argumentando que la zona es hábitat de marsopas sensibles al ruido submarino, hasta que en 2020 un tribunal federal desestimó el recurso. La naturaleza perdió ese round. 

Un atropello al Estrecho de Magallanes

Durante siglos, el Estrecho de Magallanes fue el terror de barcos españoles y corsarios, el paso obligado y temido hacia el Pacífico antes de que el milagro logístico del Canal de Panamá se concretara. Hoy, cuatro siglos después, Chile discute si es posible construir un túnel que lo cruce por debajo.

El proyecto contempla una conexión bajo, el tramo más estrecho del estrecho, con una longitud aproximada de 3,7 kilómetros y una profundidad de agua de entre 28 y 40 metros. Jorge Villarroel, director del Departamento de Ingeniería en Construcción de la Universidad de Magallanes, es uno de sus defensores: “seríamos el primer túnel subterráneo del Cono Sur, un referente de infraestructura en Latinoamérica y un referente mundial en geotecnia por nuestros suelos particulares.”

Técnicamente, Villarroel sostiene que es perfectamente posible, comparando las condiciones geológicas de Magallanes con los fiordos noruegos y señalando que expertos escandinavos que visitaron la zona estimaron costos menores a lo que se había calculado inicialmente, los que pasarían de US$1.500 millones a unos US$500 millones.

 Aunque la perjudicada sea el mar austral, el desafío más complejo lo presenta la geología: la cuenca magallánica tiene un subsuelo heterogéneo por el arrastre de glaciares, lo que obliga a verificar estudios geotécnicos y geofísicos de gran magnitud antes de definir siquiera el método constructivo.  En resumen, un estudio que tomaría unos dos años, seguido de una construcción de varios más. Una inversión a largo plazo. 

Gibraltar: las Columnas de Hércules perforadas

Si Magallanes es ambicioso, el proyecto que España y Marruecos llevan décadas discutiendo es directamente megalómano. Un túnel ferroviario de 42 kilómetros bajo el Estrecho de Gibraltar, de los cuales 28 serían submarinos, conectaría Punta Paloma en Cádiz con Punta Malabata cerca de Tánger, uniendo Europa y África por debajo del mar por primera vez en la historia. Las Columnas de Hércules, que los antiguos consideraban el fin del mundo conocido, atravesadas por un gran conducto.

El presupuesto estimado ronda los 8.500 millones de euros,que de por sí es bastante, se queda corto con algo que se encuentra más profundo: el estrecho tiene sectores de hasta 475 metros de profundidad, fuertes corrientes marinas, alta actividad sísmica y una complejidad del fondo marino que no tiene paralelo en ningún túnel construido hasta ahora. La decisión final sobre viabilidad está prevista para 2027, una vez completados los estudios técnicos y ambientales. Si se aprueba y se financia, sería una de las obras de ingeniería más complejas jamás intentadas, con implicaciones que van mucho más allá del transporte: el comercio entre ambos continentes, la logística regional y la integración económica de África con Europa cambiarían de escala.

En algunos países ya hay túneles submarinos en construcción, en otros sigue siendo una mera ilusión, pero hay proyectos de este tipo en distintas etapas y en todos los rincones del planeta, todos en una aparente carrera por unir grandes masas de agua, imponerse ante la naturaleza y dejar una huella durable como legado. 

 

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