Por Daniel Moreno C.
17 de Agosto, 2026
Microchips, Taiwán, Aranceles, TikTok: ninguno de esos frentes es lo que hoy tiene en llamas a las relaciones entre Estados Unidos y China ni el que llevó a esta última a amenazar con represalias comerciales.
Aunque parezca sacado de una película futurista, el origen ocurrió hace unas semanas:El 28 de julio, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) vetó la importación de nuevos robots humanoides, robots cuadrúpedos y otros dispositivos robóticos avanzados de fabricación extranjera. La agencia justificó la medida citando “riesgos inaceptables” para la seguridad nacional: espionaje de datos, ciberseguridad y protección de infraestructura crítica.
Asumiendo que la justificación sea real, ¿en qué golpea esto a China? Según datos de Smart Analytics Global, los fabricantes chinos acapararon el 97% de los envíos mundiales de robots humanoides durante el primer semestre de este año, un total de 19.100 unidades que deja a cualquier competidor occidental reducido a una anécdota. Es un golpe directo a una industria que Beijing ha convertido en bandera tecnológica.
Dos compañías concentran ese dominio. AgiBot lidera con el 44% del mercado global tras un salto de envíos del 562% interanual, y Unitree la sigue con el 31%. Juntas dejan a competidores como Figure AI o el megaproyecto de Elon Musk Tesla, con volúmenes mínimos. Quién lo diría.
El mercado es novedoso, pero la razón de su dominio es una fórmula muy conocida: Ambas compañías recibieron en sus inicios subsidios estatales y cuentan con costos de producción bajísimos, en parte gracias a una cadena de suministros completa y el acceso a insumos y a mano de obra muy barata.
Para quienes les cueste imaginárselos el modelo más replicado, el Unitree G1, mide 1,32 metros y pesa apenas 35 kilos, se mueve hasta a 7 km/h, tiene hasta 43 grados de libertad articular (más que un cuerpo humano promedio) y percibe su entorno con un LiDAR 3D y cámaras de 360 grados. Sus manos, controladas por sensores de fuerza, le permiten manipular objetos con una precisión que, como hablaremos más adelante, ha llegado a emplearse incluso para salvar vidas.

Imagen: Maquinac.
Si el mercado chino representa el 85% de la población mundial, se imaginarán que en este país se les dará una gran variedad de usos. Entre los principales destacan su rol en el ensamblaje de autos, del cual son el verdadero motor productivo gracias a su despliegue de forma masiva en las líneas de montaje de vehículos, desarrollando tareas repetitivas con alta precisión como la colocación de acabados y la carga y descarga de piezas en las cintas transportadoras.
También son utilizados en el sector de servicios, desempeñándose en atención al cliente como recepcionistas inteligentes con capacidades de lectura facial y voz natural sorprendentes.
Pero también son empleados en actividades menos convencionales: en varias ciudades chinas sirven (en el sentido de servir) como policías de tránsito, siendo equipados con sensores LidAR y cámaras 360° y plenamente capaces de dirigir el tráfico con señas de manos, detectar peatones infractores y hasta guiar a los turistas hacia sitios de interés y el uso de transporte público. ¿Nada mal no?
Pero esto no queda allí, ya que en el hábito de la ciencia se ha probado su utilidad en el quirófano y ya se han documentado robots interviniendo en salas de cirugía. Hace tres semanas, un grupo de robots teleoperados operaron con éxito a un cerdo en la Universidad de California en San Diego.
Sin desmerecer al animal, la semana pasada fueron parte de un hito aún mayor: participaron como asistentes de una cirugía a un humano, transportando material biológico y desinfectando salas con precisión milimétrica y sin fatigarse (o deberíamos decir sin agotar la batería). No hay precedentes de algo similar.
También han sido usados como gladiadores: el 16 de julio se llevó a cabo en la ciudad china de Shenzhen el Ultimate Robot Knock-out Legend (URKL) un torneo de Combates de MMA con robots humanoides a escala real despedazándose en el ring: participaron universidad globals como Stanford y Berkeley e incluso uno de los participantes, “Matador”, terminó decapitado de una patada por “White Eagle”, un momento viralizado en redes sociales.
Son muchas las posibilidades y eso los gigantes globales del sector lo tienen claro: Un caso interesante el de Samsung. Según el medio La Razón, el gigante surcoreano busca volcarse de lleno en esta carrera con el desarrollo de un robot de manera confidencial a cargo de su división Robotics eXperience (RX), junto con el apoyo de proyectos de su subsidiaria Rainbow Robotics. El progreso del proyecto se desconoce pero la expectación está.
Otro ejemplo es el de LG y Nvidia, quienes presentarán en conjunto un robot humanoide de próxima generación y que podrá procesar tareas complejas de razonamiento y contar con habilidades humanas generalizadas y de aprendizaje.
Lo que sucede en el mundo empresarial y en un ring de MMA no puede ser un mejor ejemplo de lo que está pasando con el escenario geopolítico en torno a este mercado: por una parte se trata de una lucha por materializar la oportunidad, una pequeña fiebre del oro pero a base de microchips e implementación de modelos de aprendizajes en máquinas similares al hombre.
Pero por otra parte, es una lucha por sobrevivir. Al ser otro frente de la guerra comercial entre China y Estados Unidos, cualquier movimiento bien encajado puede ser fatal para el rival, tal como ocurrió con la patada de “White Eagle” a “Matador”.