El detrás de cámaras del tenis: cómo un tenista sobrevive en Roland Garros

El detrás de cámaras del tenis: cómo un tenista sobrevive en Roland Garros

Daniel Moreno C. Por Daniel Moreno C.

25 de Mayo, 2026

El golpe a la pelota es más seco, pesado y lento. Novak Djokovic, Alexander Zverev, Daniil Medvedev,  Jannik Sinner, los mejores jugadores del circuito, lo saben perfectamente. Todos tienen el mismo objetivo: dejarlo todo en la arena roja, transformar las pifias del público parisino en ovaciones, dejarlo todo en la arena y conseguir la gloria, igual que los gladiadores en los coliseos.

Este domingo 24 comenzó Roland Garros, el segundo Grand Slam del año y el único que se juega sobre arcilla. Mientras Wimbledon exige elegancia sobre césped y Australia o Nueva York premian la velocidad brutal del cemento, París obliga a otra cosa: paciencia, resistencia y una capacidad casi obsesiva para soportar partidos a cinco sets, peloteos eternos y un desgaste físico brutal: el último en pie gana.

El torneo es icónico pero detrás de la copa, los sponsors y el glamour existe una historia poco conocida. Roland Garros es una maquinaria gigantesca que genera más de 400 millones de euros por edición y organiza 899 partidos entre singles, dobles y mixtos. Sin embargo, menos del 15% termina en el pozo a repartir para los jugadores, una cifra que en los últimos meses generó tensiones dentro del circuito e incluso rumores de huelga.

Aunque Roland Garros comenzó con normalidad, la discusión expuso una realidad que muchas veces queda oculta detrás de las transmisiones: fuera del pequeño grupo de superestrellas, el tenis es un deporte muchísimo más caro de lo que parece, por lo que solo disputar un Grand Slam puede valer mucho más que salir campeón de un ATP 250, los torneos que suelen disputar jugadores como el argentino Federico Coria, 887° del ránking ATP.

El tenista Federico Coria (887° del ranking ATP) recorriendo las instalaciones del torneo. Imagen obtenida de su canal de Youtube.

El lo vive en carne propia. Aterriza en Charles de Gaulle después de un gira de arcilla de más de tres meses que lo tuvo entre Sudamérica y Europa. Un conductor lo espera en uno de los vehículos oficiales de Roland Garros: un Renault eléctrico que lo trasladará entre su hotel, el centro de entrenamiento y el complejo principal. Desde allí lo llevan a uno de los hoteles asociados al torneo, cerca de la Torre Eiffel, donde la organización cubre el alojamiento hasta el día posterior a su eliminación, lo cual para él es un regalo caído del cielo. 

Un camino cuesta arriba

Federico cayó abruptamente en el ránking (llegó a estar entre los 49 mejores del mundo en febrero de 2023), por lo que está obligado a jugar la ronda clasificatoria para intentar ingresar al cuadro principal.  La motivación no es solo deportiva: solo por jugar la primera ronda recibiría 87 mil euros. Si avanza embolsará cerca de 130 mil y así sucesivamente hasta los 2,8 millones que recibirá el campeón. Para alguien como él, el objetivo no está necesariamente en soñar con levantar el trofeo, sino en algo mucho más terrenal: financiar el resto de la temporada para no terminar el año en rojo. Federico ha decidido documentar su vuelta a la cima y gracias a los vlogs que sube en Youtube es que sabemos su historia y la de muchos otros.

El tenis es brutalmente caro. Pasajes, hoteles, alimentación, preparador físico, entrenador, encordado, fisioterapia, ropa, cuerdas, raquetas, lavandería y muchas veces también los costos completos del equipo técnico. Mantenerse competitivo durante once meses viajando por el mundo requiere una estructura económica enorme. Para ellos cada costo está fríamente calculado: cada gasto debe estar justificado.

Desde la otra vereda, Roland Garros mantiene la logística perfectamente controlada. Los jugadores utilizan la aplicación “Paris Players App” (se puede descargar en cualquier celular, para los curiosos), desde donde pueden reservar transporte, coordinar sesiones de recuperación, acceder a beneficios médicos y hasta descargar las fotografías que les saquen durante sus partidos. Funciona casi como una mezcla entre Uber, EasyCancha y un portal clínico.

Después del check-in, Federico se dirige al complejo para retirar su acreditación, probablemente el objeto más importante de toda la semana. Sin ella no hay acceso a gimnasios, zonas médicas, canchas ni restaurantes. Luego viene el reconocimiento de canchas y el desayuno. El torneo entrega cerca de 200 euros diarios para alimentación con los que se costean las comidas de todo el equipo, aunque París rápidamente recuerda que sigue siendo París: un café y un sándwich pueden costar fácilmente 14 euros.

El supply chain del torneo

En el small talk de Roland Garros 2025 hablábamos de las más de 70 mil pelotas Wilson que puede consumir el torneo, cerca de 5 mil por día, reemplazadas constantemente cada nueve juegos. También de las toneladas de arcilla necesarias para mantener las pistas en condiciones óptimas, con consumos diarios de entre 100 y 150 kilos por cancha y cerca de 1,5 toneladas utilizadas únicamente en la Philippe-Chatrier a lo largo de la competencia.

Todo esto es apenas una parte del sistema. Detrás aparecen encordadores trabajando prácticamente sin pausa, fisioterapeutas, conductores, cocineros, pasapelotas, jardineros y cientos de operarios sosteniendo el evento desde lugares invisibles para el público. Los talleres oficiales de encordado procesan cientos de raquetas por día ajustando tensión y cuerdas según la humedad y el comportamiento lento de la arcilla parisina. Todo debe funcionar perfecto. Un retraso logístico mínimo puede transformarse en un problema global de transmisión.

Federico entrena en una de las canchas secundarias ubicadas entre Suzanne-Lenglen y Philippe-Chatrier,este último el estadio principal. Los primeros partidos suelen jugarse ahí, lejos de las grandes luces, especialmente cuando no enfrentas a un cabeza de serie. En medio de la práctica comienza una tormenta y el entrenamiento se suspende rápidamente para proteger las canchas, porque con casi 900 partidos programados preservar la arcilla se convierte en una batalla diaria para los encargados de mantenimiento.

Phillipe Chatrier, el court central del torneo, tiene una capacidad de 15.000 espectadores, el séptimo más grande del mundo.

El Court Phillipe Chatrier, el estadio principal del torneo, tiene una capacidad de 15.000 espectadores, el séptimo más grande del mundo. Imagen: Remi Mathis.

Aprovecha el corte para almorzar pescado, arroz, huevo, palta y papas salteadas, una comida diseñada casi quirúrgicamente para recuperar energía sin sobrecargar el cuerpo. Más tarde vendrá la crioterapia, quizás una sesión en la nueva cámara hiperbárica del Centro Nacional de Entrenamiento o algo de trabajo físico bajo techo. 

Mientras entrena en una de las canchas secundarias, Federico levanta la vista cada cierto rato hacia la Philippe-Chatrier. Desde afuera no puede verla completa, pero sabe perfectamente lo que hay dentro. En las gradas de la cancha más importante de Roland Garros, está grabada una frase que todos los jugadores conocen casi de memoria, una especie de mantra silencioso que resume lo que significa sobrevivir en el circuito profesional, viajar once meses al año, pasar semanas lejos de casa, jugar lesionado, entrenar aunque estés agotado y seguir compitiendo aun cuando muchas veces apenas logras mantenerte a flote económicamente.

“La victoria pertenece a los más tenaces” .

Imagen: Ubitennis.

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