Por Francisco Javier Collado
04 de Septiembre, 2026
Cómo proteger el valor prometido en la licitación durante toda la vida del contrato
En mayo de 2013, McLaren anunció una noticia que entusiasmó a todo el mundo de la Fórmula 1: a partir de 2015, Honda volvería a suministrarle motores, recreando la alianza que tres décadas antes había dominado el campeonato. Ambas partes proyectaban públicamente que la combinación de chasis y motor los devolvería a la cima. En el lenguaje de procurement, ese anuncio fue una adjudicación: se eligió al socio, se firmó el acuerdo y se prometió un resultado, ganar, a cambio de una inversión enorme.
Lo que vino después es uno de los casos más citados del automovilismo moderno. Durante toda la temporada 2015, el motor Honda arrastró fallas de fiabilidad y un déficit de potencia que la propia prensa especializada resumió como “el motor del GP2”, en referencia a categorías muy inferiores. Incluso en 2015, McLaren llegó a acumular una penalización histórica de más de cien puestos en parrilla por exceso de componentes de motor. El problema no se resolvió en una temporada: se arrastró durante 2016 y explotó de nuevo en 2017, con fallas mecánicas recurrentes y una relación cada vez más tensa entre ambas escuderías.
En septiembre de 2017, McLaren y Honda anunciaron de mutuo acuerdo el fin de la alianza, tras dos años y medio de bajo rendimiento. McLaren pasaría a usar motores Renault en 2018; Honda encontraría, poco después, el éxito que buscaba pero con Red Bull, no con McLaren. Ambas marcas, con reputaciones de clase mundial, habían fracasado en hacer funcionar su colaboración, a un costo financiero y deportivo enorme para las dos.
Fuentes: ESPN, “Overpromising and underdelivering: A McLaren-Honda timeline” (2017); Sky Sports, “McLaren-Honda split: 10 defining moments” (2017); Last Word on Motorsports (2017).
Lo interesante de este caso no es que Honda fallara como proveedor, algo posible en cualquier alianza técnica,, sino cuánto tiempo tomó actuar. La promesa de rendimiento se rompió desde las primeras pruebas de pretemporada de 2015, pero la relación se sostuvo, con ajustes menores y declaraciones optimistas, durante dos temporadas y media más antes de que alguien tomara la decisión de cortar. En ese lapso, McLaren no solo perdió carreras: perdió puntos de campeonato, ingresos por premios asociados a la posición en la tabla y visibilidad frente a sus propios patrocinadores.
Trasladado a un contrato de procurement, el patrón es exactamente el mismo que se repite en cualquier organización: la adjudicación se celebra como un hito, pero el valor prometido sea rendimiento, ahorro o calidad; solo se sostiene si alguien lo mide y lo exige activamente, mes tras mes, y no cuando ya es demasiado tarde para corregirlo sin pagar un costo enorme.
El motor falló durante treinta meses y todo el mundo lo vio. El problema estaba detectado desde el principio. Sin embargo, el mecanismo que obligara a actuar sobre él a tiempo brilló por su ausencia.
En una organización de procurement, esta brecha aparece cuando el contrato se entrega al área usuaria y procurement pasa a la siguiente licitación. No es mala fe: el mandato del área usuaria es, legítimamente, que el servicio no se detenga hoy, no que las condiciones comerciales sigan siendo competitivas dentro de tres años. Esa diferencia de foco, sostenida en el tiempo, es donde se diluye el valor que tanto costó negociar, sobre todo al comprar un servicio.
| Solo el área usuaria administra | Procurement co-administra | |
| Ante un cambio de alcance | Se acepta el precio del proveedor | Se re-cotiza contra el mercado |
| Ante un incumplimiento | Se tolera para no frenar la operación | Se documenta y se aplica la cláusula |
| En la renovación | Se renueva por costumbre | Se renegocia con datos de desempeño |
| Memoria del proceso | Se pierde con la rotación de personas | Queda en el expediente de gestión |
No se trata de que procurement reemplace al área usuaria en la relación operativa diaria; esa cercanía con el servicio es insustituible. Se trata de que procurement siga siendo el guardián de las condiciones comerciales y de mercado durante toda la vida del contrato, con la misma disciplina con que lo adjudicó:
La forma más rápida de instalar esta disciplina es hacer explícito quién hace qué durante la administración del contrato (R = Responsable, A = Aprueba, C = Consultado, I = Informado):
| Actividad | Área usuaria | Procurement | Legal/Finanzas | Proveedor |
| Definición de KPIs y SLA del contrato | C | R | C | I |
| Seguimiento de cumplimiento (SLA/KPI) | I | R | – | C |
| Gestión de incidentes y penalidades | C | R | A | I |
| Control de TCO real vs. proyectado | I | R | C | – |
| Actividad | Área usuaria | Procurement | Legal/Finanzas | Proveedor |
| Solicitudes de cambio de alcance | R | A | C | C |
| Renovación / renegociación | C | R | C | I |
El caso McLaren-Honda deja una segunda lección, tan importante como la primera: administrar un contrato no es solo exigir cumplimiento, es también reconocer a tiempo cuando la relación ya no puede recuperarse y el costo de sostenerla supera el de terminarla. Sin un responsable que mida sistemáticamente la brecha entre lo prometido y lo entregado, esa decisión se posterga por comodidad, por costumbre o por miedo al cambio, exactamente lo que ocurrió durante dos temporadas y media en la pista.
Todo lo anterior puede lograrse repartiendo la disciplina entre las personas que hoy ya trabajan en procurement. Pero la versión madura de este modelo va un paso más allá: institucionalizarlo en un cargo formal dentro de la propia estructura de procurement, dependiente de procurement, no del área usuaria; cuyo mandato explícito no sea administrar el contrato en el día a día, sino resguardar que el valor pactado en la adjudicación se sostenga durante toda su vigencia.
Es una distinción que vale la pena marcar con claridad, porque suele confundirse: administrar el contrato, coordinar el servicio, gestionar la relación operativa diaria, resolver incidencias en terreno le sigue perteneciendo, con toda razón, al área usuaria; nadie conoce mejor la operación que quien la vive todos los días. El cargo que se propone aquí no le disputa ese rol. Su trabajo es otro y complementario: consolidar el tablero de KPIs y TCO de la cartera de contratos críticos, detectar desviaciones antes de que se normalicen como costumbre, escalar a tiempo cuando una cláusula no se está aplicando, y llegar a cada renovación con el expediente completo del desempeño real del proveedor frente a lo prometido.
En el fondo, es la memoria y la conciencia comercial del contrato la pieza que, en el caso de McLaren, nadie tuvo el mandato explícito de ocupar durante dos temporadas y media, mientras la brecha entre lo prometido y lo entregado crecía a la vista de todos.
No es un cargo para administrar contratos. Es un cargo para que el valor por el que se compitió en la licitación no se disuelva silenciosamente después de ganarla.
Ninguna organización necesita esperar a su propio “McLaren-Honda” para actuar. Instalar esta disciplina no requiere una reestructuración: requiere secuenciar bien las primeras semanas.
| Fase | Actividades clave |
| Días 1-30: Diagnóstico | Inventariar contratos vigentes por criticidad y monto; identificar cuáles no tienen KPIs, SLA ni responsable de seguimiento asignado. |
| Fase | Actividades clave |
| Días 31-60: Diseño | Definir KPIs y cadencia de revisión para los contratos críticos; construir la matriz de responsabilidades (RACI) junto a las áreas usuarias. |
| Días 61-90: Puesta en marcha | Realizar la primera revisión conjunta procurement-área usuaria por contrato; activar el registro de incidentes y el comparativo de TCO real vs. proyectado. |
Nada de esto funciona sin datos visibles y comparables mes a mes. No hace falta un sistema sofisticado: basta un tablero simple, compartido entre procurement y el área usuaria, con cuatro o cinco indicadores por contrato crítico:
| Indicador | Qué mide | Frecuencia |
| Cumplimiento de SLA | % de niveles de servicio cumplidos frente a lo pactado | Mensual |
| TCO real vs. proyectado | Desviación acumulada entre el costo pagado y el modelo de adjudicación | Trimestral |
| Incidentes abiertos vs. cerrados | Incumplimientos documentados y su resolución | Mensual |
| Cambios de alcance sin re cotizar | N° de ajustes aceptados sin comparar contra mercado | Trimestral |
El objetivo de este tablero no es fiscalizar al proveedor por deporte, sino generar, con meses de anticipación, la misma evidencia que a McLaren le tomó dos temporadas y media reunir: la certeza de si la relación está cumpliendo lo prometido o si ya es momento de corregir el rumbo.
La propuesta no es agregar más reuniones ni más reportes por el solo hecho de agregarlos. Es reconocer que el valor de una compra no se decide únicamente en el proceso de licitación, sino que se defiende o se pierde todos los días durante la ejecución del contrato. Procurement negoció ese valor; tiene sentido que sea también quien lo resguarde hasta el final, tiene lo más importante: los incentivos correctos para hacerlo; ojalá, con el tiempo, desde un cargo dedicado a exactamente eso en vez de descubrir treinta meses después, como McLaren, que el podio prometido nunca llegó.