Por Daniel Moreno C.
14 de Septiembre, 2026
John Ternus finalizó su presentación en un salón que lo llenó de aplausos y ovaciones. Se trataba de su primer Keynote como el nuevo CEO de Apple y el objetivo de la compañía parecía cumplido: Acababa de revelar al mundo entero el nuevo iPhone 18 en sus versiones Max, Pro Max y Duo, omitiendo el modelo estándar y el 18e.
Respiraba aliviado, sin saber que las redes sociales los estaban destrozando sin piedad.
El lanzamiento recibió una ola de críticas, sobre todo por la ausencia de la versión más económica y el reveal del plegable iPhone Duo, al punto que marcas como Duolingo y Samsung se sumaron a la burla en redes, con este último criticando en vivo al lanzamiento. No sabemos qué pasaba por la cabeza de Ternus al enterarse de lo que realmente ocurría detrás de escena, pero es fácil imaginar la desazón que debió invadirlo.

Duolingo se burló de Apple debido a la coincidencia entre el nombre de su famosa mascota, Duo el búho, y el nuevo iPhone plegable.

Samsung se burló en X de que Apple tardara casi siete años en lanzar su primer teléfono plegable, junto con otros mensajes irónicos.
Hay que ser justos con él, ya que apenas el 1 de septiembre, solo unas semanas atrás, había asumido como CEO de Apple tras 15 años del icónico Tim Cook al mando, y su primer desafío resultó ser una prueba de fuego imposible de tapar. Dejando de lado al Duo, ¿por qué Apple no lanzó la edición estándar, a diferencia de todas las ocasiones anteriores?
Algunos analistas como Mark Gurman apuntan a que la medida obedece a una nueva estrategia de negocio, que involucraría al lanzamiento de este modelo durante el primer trimestre de 2027, para evitar una saturación del catálogo. Esto podría ser cierto, pero los hechos apuntan a algo más allá, ya que se trataría de un cuello de botella logístico.
El problema se originó en las plantas de TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, la misma que estuvo en el ojo del huracán durante la crisis de Taiwán con China), en donde quedaron detenidos por semanas más de USS1.000 millones en chips A20 Pro terminados, esperando ser empaquetados junto a su memoria, lo que paralizó la producción del gran ausente en la Keynote: El iPhone 18 estándar.
Esto obligó al equipo de compras de Apple a repartir los procesadores disponibles solo entre los modelos más caros, los que entregan un mayor margen de utilidad: el iPhone 18 Pro, el Pro Max y el Duo.
Cabe destacar que este último fue, por lejos, el más criticado de todos por su alegada falta de innovación y retraso, su gran similitud con modelos de marcas como Samsung (la cual no dejó pasar la oportunidad de burlarse en las redes), bloqueos regionales (herramientas como Siri no estarán disponibles de forma inicial en la Unión Europea y China, por ejemplo) y por su precio inicial de US$1.999, considerado por muchos excesivo dado todo lo anterior.
Si bien el problema que ha aquejado a la industria desde la pandemia ha sido la capacidad de fabricación, el problema que aquejó a la producción de los chips A20 era uno más difícil de anticipar. Con las generaciones de iPhone anteriores, el procesador y la memoria RAM se fabricaban por separado y recién se unían en una etapa posterior de ensamblaje, de forma que si escaseaba la memoria, Apple igual podía guardar los procesadores terminados en una bodega sin interrumpir la producción.

El chip Apple A20 es fabricado por TSMC utilizando sus avanzadas máquinas de litografía ultravioleta extrema. Imagen: Deadline.com.
Por su parte, el A20, que es el nuevo procesador de gama alta de Apple, usa un sofisticado empaquetado tipo InfO-PoP que lo sella junto a la memoria del teléfono en un mismo módulo físico, el cual queda cerrado tras un proceso de soldadura invisible al ojo humano. Esto ocurre dentro de la propia planta de TSMC antes de que el chip salga de la línea de producción, por lo que si TSMC fabrica el procesador, pero el proveedor de la memoria (como Samsung o SK Hynix) se retrasa un día en entregar la memoria RAM, la máquina de sellado se detiene.
Esto fue exactamente lo que pasó en la planta y lo que obligó a Apple a dividir el lanzamiento en dos tandas: En la primera se distribuirán el Pro, Pro Max y el Duo, mientras que el iPhone 18 estándar y el 18e, que son los de mayor volumen y mayor margen, tendrán que esperar su salida al mercado hasta el primer semestre de 2027, esto en gran medida para repartir la alta demanda de memoria en un período más dilatado.
Para quienes no estén al tanto, los lanzamientos de iPhone son, en esencia, una coreografía casi perfecta. Todo comienza en un martes o miércoles a mediados de septiembre en el Steve Jobs Theater, ubicado en el Apple Park de California.
Aquí es donde el CEO presenta los nuevos modelos ante la prensa y millones de espectadores en vivo por internet, junto con anunciar la fecha exacta en que se podrá reservar el teléfono, que normalmente es el viernes de esa misma semana.
Después viene la fecha de venta en tiendas, la cual suele ser el viernes de la siguiente semana y en la que se activa la venta física y la distribución masiva a las 540 tiendas oficiales y a las miles de tiendas autorizadas y operadores de telefonía del mundo.

Una vista característica de una tienda oficial o autorizada por Apple durante el primer día de venta. Imagen: EP.
Esta distribución a escalas globales es toda una proeza logística, que consiste en una operación aérea masiva y secreta que comienza en las fábricas de Foxconn en Asia, lugar en donde se ensamblan los iPhone. Desde aquí, los teléfonos se envían en contenedores anónimos usando flotas de aviones Boeing 777 fletados hacia centros de distribución regionales.
Protegidos por estrictas medidas de seguridad debido al millonario valor que suponen como carga, los dispositivos llegan a las bodegas de las miles de tiendas y distribuidores oficiales y autorizados unos días antes del estreno y quedan bajo llave. Todo este despliegue culmina el viernes de lanzamiento, cuando las tiendas abren sus puertas simultáneamente en todo el mundo para entregar de 10 a 13 millones de unidades durante el primer fin de semana a los compradores en fila y coordinar los repartos residenciales de última milla.
Ese calendario asume que existe inventario suficiente para sostenerlo en cada mercado a la vez. Esta vez la escasez llegó antes de la primera etapa, y Apple tuvo que decidir qué modelos entraban este año y cuáles esperaban al próximo, meses antes de que Ternus subiera al escenario.
¿Se podía evitar? Difícilmente, ya que Apple no fabrica su memoria RAM y los mismos proveedores de esa memoria prefieren hoy destinar su capacidad a chips de alto rendimiento para centros de datos de IA, que por cierto pagan mucho mejor que la memoria de un teléfono. Ternus heredó un dolor de cabeza que afecta a toda la industria de las memorias, más allá de cualquier error propio de Apple, y cuyo destino tras el Keynote se selló lejos del escenario, semanas antes, en una fila de memorias RAM que llegó tarde a una fábrica en Taiwán.
25 de Septiembre, 2026