137 millones de personas, 8 millones de dólares en publicidad y 50 millones de cajas de cerveza. Así se construye el Super Bowl

137 millones de personas, 8 millones de dólares en publicidad y 50 millones de cajas de cerveza. Así se construye el Super Bowl

Max Díaz Por Max Díaz

30 de Enero, 2026

Entré a la universidad dos semanas después de cumplir dieciocho años. Llegué a una ciudad donde no conocía a nadie, y una de mis primeras interacciones fue con un profesor en una terraza. Él era —sigue siendo— una eminencia de la lingüística, de una naturaleza quieta pero curiosa, que fumaba de una manera casi deportiva. Tanto, aseguraba, que no le permitía ir al cine.

Ese profesor me preguntó si me gustaba el fútbol americano. No lo entiendo, le respondí. Me parece un desorden. Él se rio y me dijo, seco y seguro, que no lo era. Le dicen el ajedrez humano. Yo no le había mentido. De verdad pensaba que las líneas blancas de la cancha eran referencias de espacio irrelevantes, y solo una o dos veces había visto un partido de rugby, un deporte —ahora me entero— totalmente distinto, pero que en esa época me parecía una especie de hermano menor que se jugaba sin casco ni hombreras.

No es una exageración decir que Chile —el país en el que ocurrió ese breve intercambio— no es un lugar fanático de la NFL. Si rankeamos a los países latinoamericanos que ven el Super Bowl, está en el sexto lugar, detrás de Perú, Argentina, Colombia, Brasil y México. Hablamos de, apenas, unas 700,000 personas que pagan el streaming que lo transmite. Una cifra bastante modesta si la comparamos con los 30 millones de personas que ven el mismo partido en México.

Pero las modestas cifras de los países menos fanáticos no nublan los números totales. El Super Bowl es el evento deportivo más visto en el mundo. Ganó reputación desde su primera versión, en 1967, y hoy la magnitud de sus desafíos logísticos podría compararse al de una ciudad pequeña.

El primero

No siempre se llamó Super Bowl. No era un campeonato que correspondiese a ninguna de las ligas existentes y no pretendía nada más que enfrentar equipos de dos ligas. El partido fue el resultado de un acuerdo entre la National Footbal League y la American Football League, dos federaciones distintas que, enfrentadas en un único encuentro, definirían al mejor equipo de los Estados Unidos. 

Len Dawson fumando en los vestidores durante el primer Super Bowl.

Len Dawson fumando en los vestidores durante el primer Super Bowl.

Bautizaron al partido con el aburridísimo nombre de AFL-NFL World Championship Game. El nombre Super Bowl llegaría un par de años después, cuando Lamar Hunt, entonces dueño de los Kansas City Chiefs y fundador de la AFL, estaba en una reunión de directivos para escoger un nombre. Dicen que Hunt recordó un juguete con el que su hijo estaba obsesionado: la Super Ball —o Súper Pelota—. Propuso un juego de palabras intercambiando la palabra ball por bowl, en referencia a la forma de los estadios donde se jugaban las ligas universitarias. 

El partido se jugó el 15 de enero del ‘67, y fue entre los Green Bay Packers y los Kansas City Chiefs. Los Packers ganaron 35 a 10 y la gran figura fue Bart Starr, un quarterback muy rubio, de cabello ligeramente despoblado y engominado a la perfección hacia su lado derecho. Starr venía de Alabama y tenía los ojos siempre entrecerrados. Él fue el MVP de las primeras dos versiones del Super Bowl.

Sumar, escalar, crecer

En 1970 llegó la integración: la AFL y la NFL se unieron en un solo campeonato organizado en dos conferencias, y el juego final pasó a ser entre sus campeones. Desde entonces han pasado más de 55 años, y las cosas han cambiado bastante. Hoy en día, una entrada cuesta hasta 70,000 dólares, en comparación a los 12 que costaron en su primera edición, y un anuncio en la tanda comercial puede llegar a costar 8 millones de dólares. En 1967, la cifra —ya exorbitante, por cierto— era de 42,000 dólares

Este crecimiento responde a factores, principalmente, de alcance. Hoy en día, el evento se transmite en más de 200 países, exigiéndole a su organización una infraestructura de telecomunicaciones global y capaz de soportar esa demanda. Solo en Estados Unidos su peak de audiencia estuvo por sobre los 135 millones de personas en su última edición. 

Estudio interior de cámaras y transmisiones del Super Bowl.

El Super Bowl se transmite en 200 países y en 2025 su audiencia llegó a ser de 137 millones de personas solo en Estados Unidos.

El Super Bowl es el segundo día de mayor consumo de alimentos en todo Estados Unidos —el primero es el Día de Acción de Gracias—. Cada final de campeonato se generan puntos álgidos de demanda que pueden llevar consigo roturas de stock o riesgos logísticos. El gran desafío de la comida es coordinar la entrega de productos perecederos para evitar escasez. 

Supply chain estilo ranchera

Se consumen casi 25 millones de kilos de aguacates durante el día del juego. Esto exige una demanda del fruto, pero también de su maduración. En cuanto a la carne, en prácticamente todas las casas se llenan bowls con alitas de pollo. El día del partido se consumen 1.45 mil millones de alitas, lo que requiere una logística para el movimiento entre las granjas hasta las freidoras de todo el país. 

El día del Super Bowl se comen 1.45 mil millones de alitas.

El día del Super Bowl se comen 1.45 mil millones de alitas.

Otro de los aspectos más impresionantes es la producción y logística de la cerveza. Cada año se abren cerca de 50 millones de cajas de cerveza. La logística de mantener las bebidas frías y disponibles es una hazaña del suministro.

Medios robustos, partidos de calidad

La capacidad audiovisual para llegar a casi 200 millones de personas en todo el mundo depende de una logística masiva. Con el paso del tiempo, los estadios se han ido convirtiendo en recintos de datos, donde se despliegan cientos de kilómetros de cables que llegan hasta sus respectivas ciudades. 

Se calculan casi 6,500 kilómetros de cables de fibra óptica en los estadios más modernos, como el Mercedes Benz, de Atlanta; más de 1,800 dispositivos wi-fi; 509 unidades de radios 5G; 15,600 puertos ethernet y una capacidad de almacenamiento de datos de más de 4 petabytes

La transmisión del partido tiene sus propios, monumentales, desafíos. Se requieren más de 100 cámaras capturando cada ángulo, incluyendo drones y skycams. También se utilizan medios audiovisuales especializados para correcciones de color para las audiencias.

El partido requiere más de 100 cámaras apuntando a todos los ángulos.

El partido requiere más de 100 cámaras apuntando a todos los ángulos.

El uso de la realidad aumentada ha permitido superponer gráficos, como la línea amarilla de primer down, o vallas publicitarias que los espectadores pueden ver como si fuesen reales. Todo esto es posible gracias a procesadores de alta velocidad y unidades de procesamiento gráfico de alta potencia. 

Un modelo que se actualiza año a año

El modelo de adquisiciones del Super Bowl ha ido integrando, de forma paulatina, criterios de sostenibilidad y diversidad. La dirección reconoce que un evento de esta magnitud deja una huella ambiental y social significativa, y se han comprometido a mitigar su impacto

Desde 1993, el programa NFL Green trabaja en políticas de cero residuos y el uso de energías renovables. En el Super Bowl de 2024, por ejemplo, se utilizó un 100% de energía solar, proveniente de un parque de 621,000 paneles instalados en el desierto de Nevada. 

NFL Green es el brazo ecológico de la NFL.

NFL Green es el brazo ecológico de la NFL.

Pero la energía es solo una arista más del trabajo de la liga por optimizar recursos. Cada año se generan más de 63,000 kilogramos de alimentos que se redirigen a bancos de comidas locales. Los materiales de construcción no utilizados también se recuperan y se donan a organizaciones benéficas, y equipos como los Philadelphia Eagles han comenzado a amortiguar el impacto de sus viajes mediante la restauración de pastos marinos, que capturan carbono 35 veces más rápido que una selva tropical. 

Diversidad en las compras

El Super Bowl tiene su propio departamento de adquisiciones. Su programa, conocido como Business Connect o Source, se enfoca en vincular a empresas locales y diversas con las oportunidades que genera el evento. Para calificar, una empresa debe ser propiedad en, al menos, un 51% de minorías, mujeres, veteranos o personas LGBTIQ+. Este enfoque, además de impulsar la economía local, también fomenta el desarrollo de emprendedores mediante mentorías y talleres de capacitación antes del evento. 

La arquitectura de los bienes

Sin embargo, el juego es mucho más que aquello que lo rodea, y su cadena de suministro también es una proeza de manufactura. El balón de la NFL, por ejemplo, ha estado a cargo de Wilson desde 1941. Su fábrica, en Ohio, produce cerca de 500,000 balones al año, y su proceso de fabricación va desde Texas hasta la cancha. 

Se obtiene de vacas Holstein en Kansas, para enviarse a la curtiduría Horween Leather Co., que procesa el cuero mediante bazuqueo, decapado y curtido, para eliminar todo el pelo y dejar una fibra de cuero pura. Después, los trabajadores más experimentados de la planta cosen los cuatro paneles de cuero con 250 puntadas, y terminan el proceso a mano. Solo entonces se envían a los equipos. 

La fábrica de Wilson produce cerca de 500,000 balones cada año.

La fábrica de Wilson produce cerca de 500,000 balones cada año.

El césped implica su propia inversión masiva. En la edición de 2023, se invirtieron cerca de 800,000 dólares en un césped híbrido traído desde Tahoma.

Lo (segundo) más popular del evento

El Super Bowl llama la atención tanto por la competencia como por su espectáculo de medio tiempo. Probablemente, este sea el evento más exigente de toda la industria del entretenimiento, y requiere la coordinación de cientos de personas para transformar el campo de fútbol en un escenario y desmontarlo en cuestión de minutos

Los equipos suelen tener entre 7 y 8 minutos para desplegar y ensamblar su escenario, equipos de audio e iluminación. Después del show, que nunca dura más de 15 minutos; los equipos solo tienen otros 6 minutos para despejar el campo y dejarlo impecable, listo para la segunda mitad. 

Bad Bunny estará a cargo del show de medio tiempo de este año.

Bad Bunny estará a cargo del show de medio tiempo de este año.

Para esto se ha pasado de la fuerza bruta a la ingeniería. Herramientas y estrategias como los diseños modulares, materiales compuestos avanzados y aleaciones de aluminio para reducir peso y ensayos exhaustivos ayudan a que la labor sea significativamente más sencilla que en el pasado —o, al menos, no tan agotadora—.

Fútbol americano y gestión de riesgos

El año 2013 hubo un gran apagón en el Superdome de Nueva Orleans. Duró 34 minutos y generó una crisis de comunicación global. Las investigaciones revelaron que fue un fallo en un dispositivo diseñado, precisamente, para proteger el sistema eléctrico. Las experiencias de esta naturaleza han remarcado la necesidad de construir sistemas robustos antes del evento y tener, además, planes de contingencia frente a fallas. Hoy en día se planifican los escenarios de peor caso, y han pasado a convertirse en estándares para la gestión del Super Bowl. 

Logística de las mercancías

Todos los que hayamos visto un Super Bowl u otro evento deportivo de esta magnitud, como las finales de la NBA, hemos visto, con sorpresa, como comienza a llover la mercancía que viste a los ganadores: camisetas, gorras y otras prendas inundan el campo. Esto implica la fabricación previa al partido, sin embargo, ¿qué pasa con la ropa del equipo perdedor? Durante décadas la llamaban ropa de la historia alternativa y era, simplemente, destruida. Ahora se dona a áreas necesitadas a través de ONGs, siguiendo protocolos estrictos para evitar que entren a los mercados. 

Esperando el silbatazo

La gestión del Super Bowl es la materialización de la eficiencia operativa y la innovación. Hoy en día, las integraciones exitosas, la logística de alta precisión y la comunicación estratégica, permiten que este evento genere valor deportivo, económico y social.

Los Philadelphia Eagles fueron los campeones de 2025.

Los Philadelphia Eagles fueron los campeones de 2025.

Se identifican algunas tendencias claras hacia el futuro, como la expansión de la realidad aumentada, la sostenibilidad como eje central, la detección temprana de riesgos mediante la IA y el análisis de datos en tiempo real. 

Al final del día, y tras su silbatazo final, el Super Bowl también tiene un departamento de Compras tras bambalinas que hace posible el evento. 

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