De acuerdo a Logística 360 Chile, los corredores bioceánicos avanzan hacia una etapa más concreta de integración logística sudamericana. Los proyectos incorporan nuevas conexiones viales, pasos fronterizos y vínculos entre zonas productivas y puertos del Pacífico. Para Chile, el desafío será transformar esa infraestructura en operaciones competitivas, con menores tiempos, costos previsibles, coordinación fronteriza y servicios capaces de atraer nuevos flujos de carga internacional.
Gerald Kong, gerente de Ultraport Arica, destaca el Quadrante Rondon o Corredor Bioceánico Central, que conecta Rondônia, Acre y Mato Grosso con Bolivia y el Pacífico. Brasil incorporó los puertos de Arica e Iquique a sus Rutas de Integración Sudamericana.
En 2025, Arica movilizó más de 3,2 millones de toneladas, con un crecimiento superior al 10%. Felipe Gallardo, ejecutivo de dirección general, operaciones y supply chain, apunta al Corredor Vial Bioceánico de Capricornio, que une Brasil, Paraguay, Argentina y Chile y ya pasó a la implementación con el puente entre Porto Murtinho y Carmelo Peralta.
“El desafío ahora es transformar esa continuidad física en una operación realmente integrada”, plantea Gallardo. Ledys Franco, directora del CILOG de la Universidad Católica del Norte, advierte que la competitividad de los corredores bioceánicos dependerá de los tiempos y costos efectivos de transporte, del funcionamiento de las fronteras, de la coordinación entre los cuatro países y de la disponibilidad de servicios logísticos en toda la ruta.
Kong identifica cinco frentes simultáneos: infraestructura, fronteras, capacidad logística, coordinación entre países y continuidad institucional, con aduanas operando 24 horas y procesos digitalizados. “Los beneficios no son automáticos ni se distribuyen de manera homogénea”, advierte Franco.
¿Por qué importa a un líder de Procurement?
Los corredores bioceánicos abren rutas alternativas hacia el Pacífico y cambian el cálculo entre flete, días de inventario y riesgo de entrega. Para un líder de compras, comparar configuraciones completas —puerto, paso fronterizo, operador y centro de consolidación— y no solo el costo del flete deja de ser un ejercicio opcional y se convierte en una necesidad operativa. Quien llegue preparado —con rutas alternativas cotizadas, tiempos de tránsito medidos y planes ante cierres fronterizos o congestión portuaria— tendrá una ventaja real sobre quienes descubran la opción cuando ya necesiten un desvío.
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